CONCEPTO GENERAL

Cuando nos paramos a pensar en la idea de un parque nos centramos principalmente en los elementos que los componen. Si preguntamos al ciudadano el concepto de parque igualmente pensaría en todo aquello que lo ocupa. Pero realmente, todos esos componentes que marcan el conjunto no definen la habitabilidad y el sentido del mismo. Los árboles, el césped, el agua, los bancos… ¿Qué función marcan cada uno de ellos? ¿Los parques que frecuentamos, son habitables al completo?
La propuesta al parque del Aljarafe nace de la idea de ser habitado y para ello se debe partir en sentido inverso, es decir, partimos del ciudadano como tipos de usuarios que utilizarán el parque con finalidades concretas como puede ser descansar, pasear, correr, jugar, etc.
De esta manera desviamos el protagonismo a un sentido diferente al que estamos habituados.
El protagonista del parque tradicionalmente tenemos el concepto de que debe ser la vegetación, pero en este caso pasa a ser un complemento, sirve de apoyo y como elemento que cumple una función o funciones dependiendo de cómo se quiera utilizar. El protagonista pasa a ser “El Camino”.
El camino en un parque es el espacio destinado a conducirte al lugar “idóneo o deseado”. Recorremos el espacio a través de un límite marcado, delimitando el espacio que debe ser habitado o no por el usuario que lo recorre. Es por lo que el camino es el elemento que toma la función de habitabilidad y urbanismo en el parque, en conclusión, el parque son caminos que cobran vida según su uso y el usuario que por él transcurra.
¿Qué atributos funcionales son los que nos ofrece un espacio verde?
- Áreas recreativas
- Deportivas
- Descanso y reposo
- Contacto con elementos naturales así como la vegetación y el agua.
Imaginemos volver a ser un niño de diez años el cual sale a jugar a un parque de 40.000 m2. El área de juego y el ámbito de utilización de niños de diez años debería ser el máximo posible de la superficie del parque. Por regla general, se establecen una serie de áreas recreativas repartidas y acotadas, intercaladas por usuarios y delimitando el espacio de libertad que debe ofrecer un espacio libre. Pero si cambiamos el concepto y creamos un “Camino” el cual recorra todo el parque y sea éste espacio en sí, el área de juegos de los niños, pasamos de tener “sitios” a conformar un “lugar”. Un lugar donde las características morfológicas, estéticas y funcionales irán destinadas a un fin, pensadas y estudiadas, para que la vegetación y el mobiliario urbano que lo componen sea el adecuado para el usuario, en este caso, un niño de diez años.
Igualmente se han conformado todos los “Caminos” que componen la propuesta al parque del Aljarafe, pensando desde la perspectiva del usuario que va a utilizar el parque y en su defecto el recorrido que él se marca.
El concepto de contacto con los elementos naturales no queda en anécdota dentro de la propuesta. Los caminos se cruzan con el recorrido del agua que nace y muere a ambos extremos del parque.
PROCESO DE ACTUACIÓN
La superficie a la cual nos enfrentamos es de 4 hectáreas. Acotar un espacio de tal índole supone en ocasiones una pérdida de la perspectiva de la escala a la que nosotros estamos encarando la propuesta, la escala del usuario. Es por ello que tomamos como partida una división en áreas a través de circunferencias con un ámbito de utilización dependiendo del tipo de usuario y función a realizar; un niño jugando, un adolescente corriendo o un anciano paseando. Por lo que nos acercamos a intercalar entre la superficie total y el área que ocupa una persona realizando una función dentro del espacio, partiendo de la primera idea de desarrollo de los “Caminos Habitables”.
El terreno presenta un desnivel considerable en dirección longitudinal. De este modo se introduce el elemento del agua como riachuelo que desciende, partiendo de un lago inicial y final marcando un recorrido de bajada según la pendiente.
Teniendo en cuenta las áreas de ámbito de utilización y el recorrido del agua se marcan caminos diferenciados:
- Camino para pasear
- Camino para jugar
- Camino para realizar deporte
- Camino del agua.
DETALLES
Como se ha comentado anteriormente cada camino se desarrolla teniendo en cuenta la función a la que va destinado y a él se le atribuyen usos, características funcionales, morfológicas y estéticas. Es por ello que se desarrollan cada uno de forma independiente:
Camino para pasear: intercalado directamente con el camino del agua. Se adhieren plazas como lugares de interrelación. Durante el paseo el camino abre paso a espacios donde no solo existe pavimento sino también la vegetación natural. Los árboles sirven de apoyo para generar lugares de sombra y lugares de sol, por ello, que el mobiliario urbano variará dependiendo el uso: “tumbarse al sol” “sentarse a la sombra”.
Camino para jugar: situado en uno de los límites del parque, está pensado para evitar su cruce con las vías deportivas y relacionarse con el perímetro de paseo y del agua. El pavimento tiene una perspectiva dinámica; color y formas. Se adhieren bolsas de usos no sólo como áreas recreativas sino también como áreas didácticas.
Camino deportivo: vías rápidas acotadas que recorren el parque. Correr, pasear en bicicleta o el patinaje requiere unas condiciones relacionadas con el pavimento, con la escala y libre de obstáculos. Situado en el límite opuesto al camino de juego evita la relación directa con los niños pero no la relación con el agua. Se adhieren usos como campo de tenis, campo de fútbol sala, área de patinaje, áreas de gimnasia estáticas y áreas de descanso.
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